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TOMATE- KONTSERBA

Embotar  tomate ha sido una tarea tradicional en las familias que poseían su propia plantación desde principios de siglo y que en la década de los 70 experimentó un gran auge. 

El primer paso a tener en cuenta consiste en esperar a que los tomates estén bien maduros, a finales de agosto. Es conveniente que los tomates seleccionados para embotar dispongan de la forma, el color y el tamaño adecuados. Pero resultan más importantes todavía las características relativas a su calidad intrínseca como la acidez, el contenido en azúcares y la materia seca. Los tipos de tomate más utilizados son los de pera.

En segundo lugar es recomendable lavar bien los tomates y quitarles el corazón. Acto seguido trocearlos y cocerlos en una cazuela, dando continuamente vueltas con una cuchara de madera, y retirando con un cacillo el exceso de agua hasta conseguir que el tomate espese. Una vez terminado este proceso, se triturará con el pasapurés, que se podrá encontrar en las ferreterías y que se encarga de quitar las pieles y pepitas de la mezcla.

Es, en este momento del proceso, cuando hay quien rehoga cebolla, aceite y pimiento verde para añadir el sofrito a la mezcla antes de comenzar a embotarla. Hay que tener cuidado al cerrar a conciencia los tarros de cristal, siendo conveniente cocerlos al baño maría durante veinte minutos, una vez que el agua haya empezado a hervir.

Transcurrido el tiempo indicado, se sacará con cuidado los botes y, una vez se hayan enfriado, se comprobará que están bien cerrados y que no haya entrado aire en su interior. Si todo está en orden, ya se podrá almacenarlos hasta su posterior consumo

Tomatetxoak
diseinua: leirelana.com